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Papa Francisco dio su paz a más de 3 mil ñublensinos en Temuco

 

Tal como se había anunciado cuando el reloj justo marcaba las 20.00 horas de este martes, se escuchó por la frecuencia 104.7 de radio El Sembrador el envío que el obispo Carlos Pellegrin hizo a los peregrinos de la Diócesis San Bartolomé de Chillán, para que iniciaran su viaje al encuentro del Santo Padre en Temuco.

De esta manera el primer grupo de buses integrado por parroquias del Decanato Chillán salieron en caravana desde las afueras de la parroquia de Chillán Viejo, a cuyo paso se fueron sumando en la Ruta 5 Sur los otros Decanatos Norte, Costa y Sur. Fueron más de 3 mil fieles pertenecientes a parroquias, movimientos y colegios de la Diócesis, los que distribuidos en casi 60 buses, llegaron en las primeras horas de este miércoles 17, luego de una larga caminata nocturna, hasta el Aeródromo Maquehue.

Allí el Papa Francisco ante unas 250 mil personas, presidió la celebración eucarística por el progreso de los pueblos. En su homilía comenzó saludando en mapudungún: «Mari, Mari» (Buenos días) «Küme tünngün ta niemün» (La paz esté con ustedes) (Lc 24,36). Citando el quinto elogio de Gabriela Mistral, también dio gracias a Dios por permitirle visitar esta linda parte de nuestro continente, la Araucanía: “Tierra bendecida por el Creador con la fertilidad de inmensos campos verdes, con bosques cuajados de imponentes araucarias, sus majestuosos volcanes nevados, sus lagos y ríos llenos de vida. Este paisaje nos eleva a Dios y es fácil ver su mano en cada criatura”, sostuvo.

Un especial saludo hizo a los miembros del pueblo Mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en tierras australes: rapanui (Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros. “Esta tierra, si la miramos con ojos de turistas, nos dejará extasiados, pero luego seguiremos nuestro rumbo sin más; pero si nos acercamos a su suelo, lo escucharemos cantar: «Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar»”, señaló citando los conocidos versos de Violeta Parra.

Una mención particular hizo el Pontífice a las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en el aeródromo de Maquehue: “Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”. Un momento de silencio coronó este signo.

Frente al conflicto mapuche y los episodios de violencia que por años se han vivido en la zona de la Araucanía, invitó a buscar el camino de la no violencia activa como un estilo de política para la paz. “Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad. Por eso decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de unidad”.

 

Un mensaje que caló el corazón de los fieles

Juan San Martín, de la parroquia de Ninhue, fue unos de los tantos fieles que soportó el frío de la noche y aguardó por más de nueve horas a la espera de Francisco. “Fue una emoción tremenda, una alegría grande verlo tan cerca. Su mensaje fue algo que nos caló hondo”, confesó. Igual emoción compartió Dina Loyola de la misma parroquia al manifestar que “vivió una linda experiencia. Muy feliz me voy porque me dio una paz”.

Para Gloria Cerda de la parroquia San Vicente el mensaje del Santo Padre “fue muy claro. Creo que si nosotros como cristianos, como católicos, tomáramos un poquito de sus palabras, la cosa sería diferente. Creo que dió justo a los problemas que hay en este sector”. Júbilo que también experimentó Orieta Campos de la misma parroquia, al señalar que “estoy contenta de haber vivido esto, de sentir esto que quizá sólo sea una vez en la vida, pero estoy feliz… caminamos mucho, pero me voy contenta”, indicó.

Pero sin duda quienes tuvieron un rol fundamental durante extensas jornadas, fueron los guardias papales. De nuestra Diócesis fueron 60 jóvenes y adultos que se desplegaron en las distintas zonas del campo eucarístico. “Fue una experiencia maravillosa el poder compartir con muchos guardias papales que venían de diferentes parte del sur de Chile. Conocimos mucha gente, mucho compañerismo y todos teníamos un gran ánimo y disposición a servir a quienes iban llegando”, contó Pilar González, una de las voluntarias papales.

El párroco de Pinto, Pbro. Luis Concha, valoró “el fervor, el entusiasmo y la emoción también vivida. Es una bonita experiencia que uno ahora debe transmitir a los feligreses. A su mensaje hay que sacarle mucho provecho, pero sobre todo hay que pensar en la unidad, y la unidad se va a dar en la medida que dialoguemos y nos respetemos”, subrayó.

El obispo Carlos Pellegrin quien concelebró la eucaristía junto a los demás obispos de la Conferencia Episcopal, no ocultó quedar “impresionado por el gran números de fieles que participaron en la misa con el Santo Padre”, sostuvo valorando el mensaje “tan directo y tan claro a favor del pueblo mapuche y con un contexto muy cristiano que nos invita a buscar en la diversidad nuestra unidad, y jamás aceptar la violencia como un camino a seguir”, puntualizó el pastor de Ñuble, quien además destacó la presencia del gran número de jóvenes, y agradeció a cada párroco el esfuerzo junto a sus comunidades y de manera especial a la Comisión Diocesana para la Visita del Papa Francisco, en la coordinación previa de muchos meses.

Además de las misas masivas en el Parque O’Higgins de Santiago y en la Playa Lobito de Iquique que cerró su paso por Chile este jueves, el Santo Padre sostuvo encuentros con mujeres privadas de libertad, jóvenes, consagrados, representantes del mundo académico y empresarial, del pueblo mapuche y con víctimas de DDHH y afectados por abusos de sacerdotes.

Fuente: Chillán on line