Chillanejos vivieron la Vigilia Pascual en la Catedral de la ciudad

En la ceremonia, se desarrollaron las Liturgias de la Luz, de la Palabra, del Agua y Eucarística.

La noche de este sábado los chillanejos se congregaron en la Catedral de la ciudad para vivir la Vigilia Pascual, momento en que Cristo resucitado invita a los feligreses a renovar su fe. La Vigilia Pascual es la celebración más importante del año, la culminación de la Semana Santa y el eje de toda la vida cristiana.

La ceremonia en la Catedral comenzó con la Liturgia de la Luz, la primera de las cuatro que se celebraron en el templo. Aquí los fieles fueron testigos del encendido del cirio que evoca la resurrección de Cristo. Más tarde se desarrolló la Liturgia de la Palabra y la Liturgia del Agua en donde el administrador apostólico de la Diócesis de Chillán, padre Sergio Pérez de Arce, bendijo el agua invocando a los santos en las letanías. Asimismo, los fieles renovaron sus promesas bautismales. Estos cuatro momentos finalizaron con la Liturgia de la Eucaristía, el momento más importante de toda la actividad.

“Vivir una nueva vida”

En su homilía, el padre Sergio Pérez de Arce invitó a los presentes a vivir una vida nueva, en línea no solo con una moral consecuente, sino también con alegría que llene nuestro corazón. “Hay que atesorar en nosotros esta vida nueva, esta luz de la fe que ilumina nuestra existencia. Es verdad que la llevamos en vasos de barro, que a veces las dificultades y dolores de la vida oscurecen o ensombrecen esa luz, pero el gozo de la fe debe estar allí como fuente de serena alegría y esperanza ¿Esta vida nueva de Cristo está presente en nuestros corazones? ¡No nos dejemos robar esa alegría, esa esperanza!”, precisó.

“En algunos de nosotros puede haber cansancio, desilusión, pesimismo. A menudo nos encontramos con fracasos y dificultades que nos llevan a bajar los brazos: las dificultades en la propia iglesia, los conflictos en nuestras comunidades, la falta de acogida al evangelio. Hay muchas dificultades también en la sociedad: la corrupción, los individualismos, la falta de participación, las injusticias o el consumo. Pero donde parece que todo ha muerto, aparecen brotes de resurrección; en medio de la oscuridad brota algo nuevo. La resurrección del Señor ha penetrado en la trama de nuestra historia: Jesús ha resucitado y no nos faltará su ayuda para vivir la misión. Vale la pena entregarse a una buena causa, nada bueno se pierde, ninguna entrega generosa queda infecunda”, invitó.

rodrigo villanueva