Actividad económica sorprende a la baja y enciende alertas sobre freno en recuperación durante 2026
El desempeño de la economía chilena en febrero generó preocupación en el mercado tras un resultado inferior a las expectativas. El Imacec registró una caída interanual de 0,3%, marcando un débil inicio de año y reforzando señales de desaceleración más persistente.
Desde el Gobierno, el subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, señaló que las cifras reflejan un escenario de estancamiento económico, subrayando la necesidad de impulsar medidas que fortalezcan la productividad, la inversión y el empleo para reactivar el crecimiento.
Aunque algunos expertos llamaron a analizar el dato con cautela debido a la volatilidad mensual, el diagnóstico en el mercado fue más crítico. Economistas advirtieron que el resultado evidencia debilidades estructurales y podría derivar en ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento para este año.
Entre los factores que incidieron en el resultado, se mencionó una menor actividad en el comercio, influida en parte por la baja del turismo extranjero en comparación con 2025, así como una caída relevante en la producción de bienes, especialmente en la industria manufacturera.
El escenario también abre interrogantes sobre la política monetaria. Analistas sostienen que aumenta la probabilidad de una pausa en los recortes de la tasa de interés e incluso no descartan eventuales alzas hacia fines de 2026, en un contexto de mayor incertidumbre.
A nivel general, distintas entidades coincidieron en que el arranque del año ha sido uno de los más débiles en casi una década, con una actividad económica que no logra consolidar una recuperación. De mantenerse esta tendencia, el crecimiento podría ubicarse en torno al 2% anual, lejos de las expectativas iniciales.
El panorama se complejiza además por factores externos, como mayores costos energéticos y condiciones financieras más restrictivas, lo que podría seguir presionando la economía en los próximos meses.